lunes, 3 de diciembre de 2012


“Sin Palabras”
Artículo



En la familia se cumplen determinados roles, los padres son los que deben ser el ejemplo a seguir de sus hijos, son los que deben inculcar buenos modales, son los que deben tener tolerancia y paciencia para soportar los malos comportamientos de sus sucesores pero ¿Aún siendo los hijos mayores y conscientes de lo malo y bueno, el padre es el único que debe seguir cumpliendo ese rol?

La paciencia que puede llegar a tener un padre para con su hijo casi nunca la tiene un hijo hacia su padre. Su vejes la adoptamos como un ciclo en el que los vemos como un estorbo, en el que sus preguntas se hacen desesperantes, en que lo que dicen no tiene importancia, entre otros.

Las personas en nuestra juventud a veces sentimos que los padres son egoístas, entendemos que en ocasiones no piensan como nosotros y por esto llegamos a la conclusión de que los padres que nos puso Dios en la vida son algo “cansones”. Cuando entramos en una edad mayor entendemos, sin necesidad de ser padres aún, las actitudes y decisiones que tomaron nuestros padres para con nosotros. Tenemos un pensamiento más claro de los problemas que afronta la sociedad, problemas en los que los padres no quieren que caigan sus hijos.

Ahora en día un adulto, hablando de edades entre los 20 a los 30 años, se concentra más en su vida, en su actualidad. Hoy por hoy a las personas los mueven interés que estén relacionados con su círculo social, con su cultura, con los que lo rodean. Se olvidan de las tradiciones familiares, de aquellos momentos que quizá son más importantes, para nuestros padres y parientes, que un objeto material.

Los padres, hablando de la época de la tercera edad, viven para en recibir afecto, amor, paciencia, esos valores y actitudes que alguna vez tuvieron para con sus hijos y que ahora ellos son los que lo necesitan.

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